Orígenes

         El origen de la práctica de la lucha canaria se pierde en la historia de los aborígenes, aunque bien es cierto con otras formas diferentes a las actuales, quedando solamente ciertas reminiscencias de la forma de luchar de los antiguos habitantes de las Islas Canarias en la forma de lucha que se desarrolla en nuestros días. Todos los cronistas e historiadores de la época de la conquista de estas islas hacen referencia a la práctica de una modalidad de lucha por parte de la población autóctona del archipiélago. Pero todas estas crónicas hacen referencia más a una descripción del tipo de lucha que se realizaba que a averiguar el origen o procedencia de la misma.

          De esto, podemos deducir que la historia de la Lucha Canaria se ha visto perjudicada por esta falta de datos, y que sólo gracias a los cronistas e historiadores de la conquista, que dejaron perfectamente claro que los habitantes de las islas la practicaban con destreza y valentía, no hay duda alguna de que en esa época se practicaba una lucha y que es gracias a ella a la que se debe el origen de la lucha que ahora conocemos como Lucha Canaria. En cuanto a las teorías existentes sobre su origen, la más extendida hoy en día es la que defiende que dado que los aborígenes, en tiempos anteriores a la conquista, casi no tenían contactos entre las diferentes islas, y este tipo de lucha se encontraba extendido por todas ellas, la lucha debió de surgir primero, y luego se produjo la llegada de los diferentes pobladores a cada una de las islas.

          Así, la tesis más defendida es que la Lucha Canaria tiene un origen bereber, del Norte de África, y cuando estos individuos emigraron hacia las islas trajeron consigo su forma de lucha como un elemento cultural más. Uno de los argumentos a favor de esta tesis es la existencia de tipos de luchas similares en la zona norte de África y que se pueden “emparentar” con la forma de lucha que se practicaba antiguamente y no con la que actualmente conocemos. La evolución de la Lucha Canaria a lo largo de su historia se ha dividido por los especialistas que se han dedicado a su estudio en tres épocas  bien diferenciadas:
  • Época histórica.
  • Época folclórica.
  • Época institucional.

          A continuación pasaremos a describir cada una de estas tres épocas y la forma de desarrollarse y entender la lucha en cada una de ellas.

Origenes

Época histórica

          Existen diferentes documentos y crónicas escritas, como hemos dicho anteriormente, que hacen constancia y descripción de la forma de luchar de los antiguos pobladores de las islas Canarias. La primera crónica de la que se tiene referencia es la del cronista Alvar García de Santa María en el año 1420,  que relata la visita a la corte del rey Juan II de Castilla de una serie de hombres ilustres procedentes de las islas, figurando entre ellos un luchador de nombre Maguer: "... porque el dicho obispo animase más al dicho Rey, envío a él, con su hermano Diego Fernández, a dos canarios que eran cristianos, el uno gran luchador; Maguer que era de cuarenta años, no había en la corte quien luchase con él". Existen otra crónicas de la época entre las que podemos encontrar la de Antonio Cedeño del año 1478 cuando en su libro “Crónica” incluyó el relato del noble Bentaguaire que esperó el paso de Doramas para “cogerle entre las piernas y alzándole con todas sus fuerzas, dio con él en tierra”.

          En 1480, Pedro Gómez Escudero en “Historia de La Conquista de la Gran Canaria”, al referirse a Adargoma, lo consideraba como un gran luchador, y relata que en “Tunte se celebró un gran desafío entre el luchador Caitafá y Guanhaben que duró casi dos horas forcejeando uno contra otro”. Leonardo Torriani en 1590 describe como era la lucha de los aborígenes en la isla de Gran Canaria. Fray Alonso de Espinosa habla en su libro “Historia de Nuestra Señora de Candelaria” que la lucha era una práctica común entre los aborígenes canarios. Viera y Clavijo narra que en 1527 se organizaron festejos con motivo del nacimiento del príncipe heredero Felipe II en la ciudad de la Laguna y que se realiza una luchada en que el premio será para el que venza a tres contrarios dos veces sin recibir ninguna lucha.

          Aunque quizás uno de los documentos más importantes de esta época se pueda considerar el poema “Antigüedades de las Islas Afortunadas de la Gran Canaria, Conquista de Tenerife y Aparecimiento de la imagen de Nuestra Señora de la Candelaria” del poeta lagunero Antonio de Viana. El poema tiene un apreciable contenido histórico sobre los hechos de los guanches y la conquista, y en su canto IV y a lo largo de sus 64 versos describe una agarrada de aquella antigua lucha canaria que guarda una gran relación con la actual.


“Vierten los secos labios de sus bocas
Amarga espuma de encendida cólera,
Afirma Rucaden el pie siniestro,
Carga sobre el cuerpo de Caluca,
Tuércele un poco, y con diestro brazo
Le arroja a tierra de una gran caída.”

          Ya aquí Viana describe, con gran detalle, una mañana que bien pudiera ser la tronchada, luego, mediante juego de pies, pasó a ser la atravesada o pardelera. Como conclusión de esta época de la lucha Canaria se puede extraer que todas las crónicas existentes hacen referencia a la Lucha Canaria y como características más importantes de la época se pueden citar:

  • Se detallan formas y estilos de mañas muy similares a los actuales.
  • Se señala el desarrollo de los desafíos, la manera de agarrar, nombres de mañas y la peculiar nobleza de la lucha.
  • Los enfrentamientos son a lucha corrida. ( aunque existían otros sistemas).
  • Los luchadores utilizaban el tamarco como agarre.
  • Se solían untar el cuerpo de manteca o cebo para dificultar el agarre al adversario.
  • Aparece la figura de los jueces u “hombres de honor”

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Ilustración de la Lucha Canaria de Torriani del Siglo XVI

Época folclórica

          Al mismo tiempo que llega el periodo histórico conocido como la ilustración, en la época folclórica de la lucha debido a las características culturales de este período se produce una restricción de la lucha a ámbitos populares y festivos. Por tanto la lucha canaria se consideraba una muestra más del folclore y  tradición. Así podemos decir que en el siglo XIX la Lucha Canaria estaba arraigada entre la población, celebrándose grandes luchas multitudinarias entre los pueblos, a pesar de que las clases altas y la burguesía la despreciaban, impidiendo en las fiestas la celebración de luchadas por considerarlas vulgares. Los redactores de “El Guanche”, popular diario de aquella época, censuraban que entre los números de fiestas figurasen luchas canarias que calificaban de vulgares y anacrónicas.

          Las luchadas se celebraban normalmente en la fiesta principal de cada año que era la recolección y que se conoció con el nombre de “Beñesmén”,  así en Tenerife y Gran Canaria comenzaban en las fiestas conmemorativas de Mayo y llegaban hasta las del Cristo de La Laguna, y en el Hierro, desde San Bartolo y San Pedro continuando con San Lázaro y Candelaria. También existen descripciones de esa época, como se nombraban anteriormente de grandes luchadas. Por ejemplo en Tenerife Don Emilio Rivero hace referencia a la “la lucha de la Media Montaña” que se celebró los días 24, 25 y 26 de Junio de 1834  en el municipio de Candelaria. En esta luchada intervinieron 430 luchadores divididos en los bandos norte y sur de Tenerife. También en la isla de La Palma alrededor del 1800, a la espera de un barco que les llevara para emigrar a Cuba se enfrentaron luchadores de todas las islas. O en la isla de Lanzarote el desafío del pueblo de Tías al resto de la isla durante las fiestas de Nuestra Señora de la Candelaria a mitad del siglo XIX. De esta época podemos extraer una serie de características de la Lucha Canaria en esta época folclórica:
  • Aún no existía un reglamento escrito, y las normas debían ser fijadas previamente al comienzo de la lucha.
  • Los equipos eran por bandos, comarcas o pueblos, no existiendo equipos fijos o con luchadores fichados. Era normal que luchadores de un bando lucharan al año siguiente en el contrario si se desplazaban a otras zonas de la isla.
  • Las luchas se celebraban con motivos de fiestas, celebraciones o acontecimientos de importancia.
  • El número de luchadores por equipo no era fijo. Se da el caso de luchadores como Ramón Méndez del Hierro que tumbó a 24 adversarios o el conejero José Manuel Fajardo con más de 25 adversarios.
  • Las formas de agarre eran diferentes entre islas e inclusos entre zonas diferentes de una misma isla. Se luchaba a mano abajo en Tenerife, mano metida en Gran Canaria, a la retorcida en Lanzarote, a la izquierda e incluso pecho a pecho.
  • El sistema de lucha que se usaba normalmente era el de lucha corrida aunque existían otros sistemas usados también.
  • Los desafíos eran usuales también en esa época. Son conocidos los sostenidos entre el Pollo de Uga y el pollo de Las Canteras, ganados por este último.
          También en esta época con la crisis que se produce en España a partir de la guerra de Cuba se produce una gran emigración hacia América, y los canarios con su emigración llevan dentro de sus maletas la Lucha Canaria. Principalmente la lucha se desarrolló en Cuba y Argentina, celebrándose grandes luchadas en esos países que contó con grandes luchadores de esa época que emigraron como Ramón Mendez, Juan Torres, Miguel Cabrera “Mandarria, etc.

          Hay que destacar así mismo que las primeras reglas escritas que se conocen de la Lucha Canaria se redactan fuera de las islas, concretamente en Cuba, para celebrar una luchada en Palmar de Junco el 2 de Febrero de 1872, estas reglas estaban hechas en Matanzas un mes antes de dicha celebración. Entre finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX se redactaron también algunas normas y reglas en las dos islas capitalinas. Aunque el “Primer Reglamento de Luchas Canarias” data de 1925 y fue escrito por Emilio Rivero.

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Mandarria” con mano metida y “Tabletas”

Época institucional

         En la década de los años cuarenta en el siglo XX es donde se sitúa la frontera entre la época folclórica y la institucional. Siendo en esta época cuando se comienza regular los encuentros de lucha y todas las circunstancias que le rodean. Es en la década de los treinta del siglo XX cuando se constituye la primera Federación de Lucha Canaria con sedes provinciales, dependiente de la federación Española de Lucha (F.E.L.) y presidida por Don Domingo Cruz Álvarez.

          Ya en el año 1947 se crean las dos primeras federaciones provinciales independientes; una en Gran Canaria dirigida por Don José Miranda Junco y otra en Tenerife presidida por Fernández Villalba. De esta forma la Lucha Canaria pasa de ser un mero acto folclórico y festivo a ser un deporte regulado e institucional. De esta época surgen una serie de características que han llegado hasta el reglamento actual que conocemos:
  1. El sistema de tres las dos mejores aparece.
  2. Los comisionados y jueces van a dar paso a la figura de los árbitros.
  3. Se determina en doce el número de luchadores que forman un equipo
  4. El tipo de agarre se unifica a mano abajo en todas las islas.
  5. Las luchadas no se realizan ya entre bandos sino entre equipos federados, institucionalizándose al mismo tiempo las competiciones insulares, provinciales y regionales.
          Aún pese a una posible unificación de reglamentos y criterios sigue existiendo una serie de diferencias importantes entre islas a la hora de hacer valer el reglamento. Ya sea en formas de lucha, arbitraje, clasificación de luchadores, etc. Es en el año 1986 cuando se aúnan todos los reglamentos existentes en la Asamblea General Extraordinaria de la Federación Regional de Lucha. En el que se conoce como Reglamento Unificado de la Lucha Canaria. Destacar que también entre 1950 y 1970 la lucha se extendió por Venezuela y el Sahara. Surgiendo numerosos equipos en Venezuela fruto otra vez de la emigración de los canarios hacia aquel país. También en lo que se conocía por provincia española del Sahara llegaron a existir varios equipos que disputaban campeonatos provinciales y diversos enfrentamientos con equipos de Gran Canaria.

          En la actualidad la Lucha Canaria es un deporte firmemente extendido, que cuenta con una Federación Regional de Lucha Canaria  independiente y con sedes insulares en cada una de las Islas Canarias. Así mismo existe un reglamento único para todas ellas y se cuenta con una serie de competiciones en el ámbito escolar, insular y regional tanto por equipos como de carácter individual.

Descripción

          La lucha se desarrolla dentro de un círculo, generalmente de arena, denominado terrero. En él, dos luchadores se enfrentan agarrados intentando derribarse. El principio básico es el desequilibrio del contrario hasta hacerle tocar el suelo con cualquier parte de su cuerpo que no sea la planta del pie, empleando para ello, con un buen agarre, una serie de mañas o técnicas. No se permite la lucha en el suelo ni ninguna clase de llaves o estrangulaciones. Cuando uno de ellos pierde dos veces queda eliminado y al equipo contrario le suben un punto al marcador. Termina la luchada cuando son eliminados todos los contrarios.

Mañas

          En lucha canaria, una maña es un movimiento o conjunto de movimientos con el único fin de derribar al contrario sin golpearlo. Para ello pueden utilizarse tanto piernas, brazos y movimientos del cuerpo siempre que respeten las reglas establecidas. Podemos dividir las mañas en tres grupos:

· Mañas de agarre
Son aquellas que consisten en aferrarse a alguna parte del cuerpo del contrario para tratar de derribarlo levantándola y haciendo que pierda el equilibrio. Ejemplos de estas mañas son: cogida de muslo, cogida de tobillo, cucharón o sacón.

· Mañas de bloqueo
Son aquellas que consisten en bloquear el movimiento de alguna parte del cuerpo del contrario, tanto con los brazos como con las piernas, para desestabilizarlo y llevarlo a la arena. Algunos ejemplos son toque   por dentro, toque para atrás, toque por fuera, garabato, traspiés o pardelera.

· Mañas de desvío
Son aquellas que consisten en mover el cuerpo para desviar la acción del contrario y con la propia fuerza del mismo desestabilizarlo. Algunos ejemplos son desvío, tronchada o vacío.